domingo, 1 de mayo de 2011

Me gustaba observarte.
Siempre lo hacía, en cada paso que dieras.  Mirarte, escucharte cantar, y ver lo feliz que eras. Estár en un mundo distinto al mio, ver como hablabas con las personas, como tus expresiones cambiaban en cada palabra que decías. La forma que tenías de entablar una conversación, cuando hablabas de libros y yo no entendía. Contemplar como tus labios formaban cada B o v, y como se formaban esas pequeñas y delicadas margaritas en tu sonrisa.

Yo era feliz con eso.

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